Última estación

Nueve personas abordan seis diferentes vagones, en seis diferentes lugares. Son seis las puertas que se comienzan a cerrar en diferentes momentos, pero al final, se convierten en una misma.

Dentro de este nuevo vagón, formado por fragmentos de los seis originales, viaja un anciano solitario, repasando jugada a jugada, en su mente embotada por los vapores del pulque, el triunfo que le ha cedido a la vida, engañándose, creyendo que sólo se trata de su más reciente derrota en el ajedrez.

Cruzando el pasillo, un matrimonio cavila y recuerda los eventos de un año atrás. Los ojos de él llenos de amor, los de ella, ausentes. Una sola lágrima se le escapa.

El hombre que lo ha perdido todo, menos la esperanza, examina en el cristal de la puerta el reflejo de los demás pasajeros, esos que le rehuyen por su aspecto sucio y descuidado. Ninguno sospecha que su boleto no hace par con uno de regreso.

La persona que se encuentra más alejada del indigente, por temor y por asco, es una mujer fuera de lugar. Pálida, vuelve la cabeza con nerviosismo para evitar el contacto visual con los demás pasajeros. Sabe que habrán de juzgarla, pues en su cara se lee toda su culpa, su decepción, y su deseo de huir.

Una bella joven lee Romeo y Julieta sin darse cuenta que un muchacho sentado en el piso del tren la observa, ignorando el sonido de su teléfono celular. En su mirada hay una mezcla de apreciación artística, ganas de enamorarse y esperanza en el futuro.

Las reflexiones de todos se van interrumpiendo; la estridencia procedente de la mochila con bocinas de un vendedor de discos apócrifos, se acerca. El chico comienza a bailar a ritmo de reggaetón, y contra los mejores pronósticos, después del espectáculo, se duplican sus ventas.

Seis vagones de seis trenes diferentes en seis lugares distintos, se unen en uno solo, durante el recorrido entre dos estaciones. Por un minuto, comparten espacio y tiempo. ¿Qué eventos han llevado a cada uno de ellos a ese lugar?

Para algunos, éste sólo es un viaje más. Para otros es el viaje que cambiará su vida. Para uno de ellos, sin embargo, es la última travesía.

Tú, al leer esto y recrear el vagón en tu mente junto con todos sus pasajeros, eres la novena persona. Compartiste el espacio y el tiempo, en el mismo tren para arribar a la:

“Siguiente estación”:

“Alfiles cobardes” de @ProfeTriste

“La banca en la estación en la que nunca nadie se sentaba” de @Aleida_Belem

“Instinto” de @SoyBelisa

“Escape” de @Anedixit

“Diez pesos le vale” de @Fhernandhah

“Destino” de @Lucy_McCartney

9 Comments

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9 Responses to Última estación

  1. R

    Curioso, pues cada que leía una historia nueva, la imaginaba dentro de la anterior.

  2. Lo AMÉ, así en mayúsculas. Acoplaste muy bien todos los relatos. Te felicito, Carlos.

    Gracias por dejarme ser parte de este proyecto, veo que al final el esfuerzo de todos dió un buen fruto. Espero que algún día nos volvamos a juntar para hacer algo nuevo.

    Te quiero y te aprecio. Gracias, maestro (tú sabes por qué lo digo).

  3. Ana

    Un magnífico final para las vidas que todavía parecen no tener final.

    Un placer haber viajado por un rato a través de cada vagón.

  4. Ana

    Repetí “final” dos veces, ódiame.

    Como sea, te quiero mucho, colega.

    Fue exquisito haber sido parte de tus ideas salidas de un lavaplatos (Si estabas lavando los platos ¿no?)

    Vamos a lo que sigue.
    :)

  5. Lloro, oiga. Bueno no mucho, así poquito. Casi nada para que no se preocupe.
    Me encanto. Me imagine todito. El paso de todos los días leyendo cada uno de los post y terminar con un final así, me parece estupendo. La elipsis de todas las historias.
    Gracias por hacerme parte de este proyecto (y no sólo por esto sino por todos los consejos que me da). Me divertí.
    Ojalá pronto surja algo nuevo. Siempre tiene muy buenas ideas.
    Lo quiero mucho. Abrazotes. Un beso :D

  6. CSecretshh

    Exquisito final para una excelente idea.
    Muy buen proyecto y súper bien integrado.
    Un placer… como siempre.

  7. Con esa tendencia que me caracteriza, como a Alicia a correr detrás de un conejo con chistera, que llega tarde, yo hago lo propio. Saboreando tan breve trayecto no me cabe duda de querer realizar el viaje. Ahora dudo de si realizar el recorrido en dirección inversa o subirme en la primera estación.
    Un placer.

  8. Excelente conclusión para un viaje que hicimos varios pasajeros juntos, aunque lejanos. Me dio muchísimo gusto compartir contigo -con todos- este proyecto, esta fantástica idea que, según leí antes, salió de una lavada de platos.

    Bueno, espero que no se te acabe el jabón para que, así tan rebién como estos, te queden todos los platos.

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