Entre ciertos mandos militares se comenta de un archivo en el que se documentan los resultados de una misión que, de acuerdo al punto de vista del que lo lea, podría considerarse fallida o no. A los pocos que les consta su existencia, no lo admitirían en una corte marcial, mucho menos en una conversación de pasillo.
Tal reporte está formado por tres mil folios mecanografiados y con el membrete de la agencia del gobierno dedicada a los viajes al espacio exterior profundo. Se dice que el acceso a tales archivos está restringido hasta para el presidente en turno, cuando se considera pertinente informarle de su existencia.
Los folios están encuadernados en piel, formando diez tomos de trescientas páginas cada uno. Se tomó la medida de usar copias duras como precaución ante la facilidad de duplicar archivos digitales en la actualidad. La información contenida en los tomos no debe ser leída en voz alta, ni por más de una persona al mismo tiempo.
Desde la fundación del gobierno de la nueva tierra, solo veinticinco personas han sabido de la existencia del archivo, y de esas, tan solo diez han tenido acceso a los libros. Yo soy uno de esos diez y escribo esto para intentar aclarar en mi mente el contenido de los tomos y para descargar de mi memoria y de mi conciencia el conocimiento terrible y fascinante que ha marcado mi existencia.
En el tomo primero se habla de la Vieja Tierra y de cómo después de que los científicos descubrieron que el planeta dejaría de sostener a la humanidad en un centenar de años, se comenzó el programa de búsqueda de nuevos planetas habitables.
El segundo tomo cuenta los intentos fallidos por desarrollar la tecnología necesaria para lograr los viajes. Después de encontrar un planeta viable, se pretendió enviar un grupo de avanzada a instalar un portal que sirviera de antena para una nueva forma de teleportación que llevaba varios años desarrollándose. Los cálculos indicaban que el viaje duraría entre cincuenta y cien años.
La primera parte del tomo tercero habla de cómo se decidió convocar a una colonia de prisioneros como voluntarios para los experimentos. Era muy riesgoso usar los vehículos existentes en viajes tan largos. Si sobrevivían al trayecto, se les concedería su libertad en lo que sería la nueva tierra una vez que despertaran de la animación suspendida. A los presos que cumplían cadenas perpetuas se les encomendaría el mantenimiento de la estación, por lo que no alcanzarían a ver el nuevo planeta pero gozarían de una libertad que no tenían en la vieja tierra. Se eligió a los candidatos con dotes científicas, estudios superiores y buena conducta según las autoridades de la prisión.
Al final de la segunda parte del tercer tomo, hay una carta del director de la agencia justificando su decisión y honrando a todos los presidiarios que murieron durante los experimentos y los viajes de prueba llamándolos “Los Pionhéroes de la Nueva Tierra”.
Los tomos cuarto al noveno hablan de la vida en el arca-estación Nabokov.
Se cuenta cómo evolucionó la comunidad que formaron los tripulantes del arca. Hombres y mujeres se unieron y procrearon. Fue necesaria una nueva forma de gobierno y nuevas leyes para esta incipiente sociedad.
Después de organizarse como una democracia gobernada por un consejo de seis personas, tras varios años de viaje mandaron un comunicado a la vieja tierra en el que se declaraban como una nación independiente y solicitaban un tratado en el que se les reconociera el estatus de país emancipado como condición para completar la empresa que les había sido encomendada.
El tomo noveno recopila los planos de los edificios que levantarían al llegar a la nueva tierra; construcciones hechas de materiales que habían desarrollado durante los años de viaje. Están incluídos también diagramas de ciudades autosuficientes que funcionaban con recursos limitados y de forma eficaz. Habían planeado la que sería su vida en el nuevo planeta a detalle. Los arquitectos de la nave se dieron a la tarea de planear la ciudad para integrarse armónicamente a su entorno compensando el impacto de la vida humana en el nuevo ecosistema. Se previó la existencia de formas de vida nativas y se instauraron protocolos para una convivencia pacífica entre razas.
El tomo diez habla de las repercusiones que tuvo la emancipación del arca-estación Nabokov.
La tecnología de la vieja tierra había alcanzado el punto en que los viajes espaciales eran más veloces, por lo que se envió una flota de naves para recuperar el control de la Nabokov. Los científicos de a bordo habían desarrollado un sistema de defensa que les permitió resistir durante varios meses el sitio de las fuerzas unidas de la Vieja Tierra en la luna de Tlön, hasta que el combustible y la energía menguaron y la nave se rindió ante la flota de la vieja tierra.
Existe un onceavo tomo que está encuadernado en un material distinto a los demás. Tiene costuras en diferentes lugares y la textura es más rugosa que el resto. En el tomo extra se relata cómo, al tomar posesión de la Nabokov, los soldados de la vieja tierra encontraron los esqueletos de la tripulación de mantenimiento. Revisaron las cápsulas de animación suspendida y todos los pasajeros estaban momificados dentro de sus capullos, excepto uno.
La flota escoltó a la nave hasta el final de su travesía y, después de colocar la antena para teleportación, se hizo venir a científicos de diferentes áreas para descifrar el misterio de la Nabokov.
Los bancos de datos de la nave estaban llenos de información acerca de los habitantes de la sociedad de a bordo. Registros de uniones, nacimientos y defunciones, proyectos de construcción y los protocolos de convivencia dentro del arca y con otras especies, diagramas de todos los inventos y avances tecnológicos y datos detallados acerca de la vida diaria de los nabokovianos.
El único cuerpo que encontraron con vida dentro de la nave era de un hombre que había experimentado una reacción inusual hacia los químicos que inducían la animación suspendida: una parte de su mente se había mantenido despierta durante todo el viaje. Hizo contacto con las mentes de sus compañeros de viaje absorbiendo sus conocimientos y la energía destinada a mantenerlos con vida. Después de dejar sin medios de subsistencia a la tripulación de mantenimiento hasta que el hambre y la asfixia terminaron con ellos, tomó el control de la nave.
El individuo del cual se prohibió usar el nombre en cualquiera de sus formas en toda la historia de la nueva tierra, no volvió a despertar. Había concebido dentro de su mente una civilización entera y arrebató los recursos necesarios para sostenerla.
Una vez bajo custodia en la base de la Tierra Nueva, su mente pretendió reclamar el mando de las instalaciones y antes de sucumbir, los soldados que lo vigilaban le golpearon con las culatas de sus rifles hasta que el cráneo quedó hecho una pulpa de hueso, sangre y sesos.
Estos hechos son de mi conocimiento porque en mi juventud en el viejo planeta mi padre me enseñó el oficio que había aprendido de mi abuelo. Al llegar al nuevo planeta dejé de practicarlo por considerarse obsoleto y para ingresar a la academia militar de la Nueva Tierra. Soy un teniente retirado de las fuerzas armadas, que en su adolescencia aprendió a encuadernar libros.
Los tomos primero al décimo están cubiertos con la piel de los últimos especímenes de una raza nativa de la nueva tierra, extinta hace ya cincuenta años. Si existe un dios que viva en el espacio entre los planetas, que me perdone: el tomo secreto, el undécimo, está encuadernado con la piel del hombre que solo se permite nombrar como BR95.